¿Volverán las multimillonarias inversiones de Brasil a Cuba con la visita del asesor de Lula?

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Celso Amorim, el asesor especial para Asuntos Internacionales del gobierno del presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, se reunió el viernes con el gobernante cubano Miguel Díaz-Canel, en una visita en que ambas partes han dicho que buscan relanzar las relaciones entre ambos países.

En su viaje a La Habana, el asesor y excanciller de Brasil anunció la intención de fomentar «una relación ejemplar, una relación de gran amistad, que contribuya también para la paz en la región nuestra».

En lo personal, según reseña el diario Folha de S. Paulo el asesor de Lula dijo que «lleva a Cuba en su corazón, con mucha fuerza».

El alto funcionario adelantó que expertos del ministerio de Salud de Brasil visitarán próximamente la isla, al igual que un grupo de empresarios para abordar varios temas.

El gobernante cubano, por su parte, aseguró que en el encuentro ratificaron «la disposición de avanzar en sectores prioritarios y con oportunidades para el desarrollo de los vínculos bilaterales en beneficio de ambos pueblos».

En el pasado, Lula impulsó personalmente la construcción del puerto de Mariel. El contrato de financiación del puerto cubano establecía un acuerdo tripartita entre el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES), Odebrecht y la República de Cuba, con cinco créditos, hasta un total de $682 millones de dólares.

Los préstamos del BNDES a Cuba comenzaron en 2009, durante el segundo mandato de Lula (2003-2010) y continuaron en el primer gobierno de su sucesora, Dilma Rousseff (2011-2016), hasta alcanzar los $765 millones de dólares para financiar diversos proyectos en la isla.

Para pagar el préstamo Cuba recibió un plazo de 25 años (el plazo normal es de 12 años), el más largo que haya concedido el banco estatal, así como tasas artificialmente bajas de interés.

Otro importante negocio entre Brasil y Cuba fue Más Médicos, el programa creado por la presidenta Dilma Rousseff en 2013 en el que la Organización Panamericana de la Salud funcionó como mediadora entre los ministerios de Salud de Cuba y Brasil.

Una investigación reveló que mediante esta contratación la organización internacional especializada en salud pública de las Américas «proporcionó más de mil millones de dólares a Cuba».

La Habana decidió romper el acuerdo de cooperación médica en noviembre de 2018 y ordenó la retirada de todo su personal luego que el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, criticara las condiciones del acuerdo.

Bolsonaro exigió entonces que los profesionales cubanos recibieran íntegramente el salario que paga Brasil por sus servicios (los cubanos recibían sólo el 25 % de su salario en Brasil, y el resto era destinado al régimen de La Habana, salvo un 5% que se abonaba a la OPS); que pudieran llevar a Brasil a sus familiares de Cuba y que fueran sometidos a pruebas de reválida que determinaran su capacidad para ejercer.

Este mes, el ministro de Relaciones Exteriores de Brasil, Mauro Vieira, quien también fue canciller en el mandato de Dilma Rousseff, dijo que Cuba estaba en «una situación económica muy compleja».

El canciller aseguró a Infobae que los abusos a los derechos humanos cometidos por los regímenes de Cuba, Nicaragua y Venezuela son un tema «que tiene que ser discutido».

«Con Cuba tenemos relaciones tradicionales, creo que ellos van hacia una situación económica muy compleja pero nosotros incluso estamos trabajando con ellos en relación a la defensa de los derechos humanos; nosotros hablamos con todos ellos sobre estos problemas», afirmó el representante diplomático del gabinete de Luiz Inácio Lula da Silva.

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