En Cuba me iba a morir



Héctor González, periodista cubano de 40 años, desafió su grave enfermedad renal en una arriesgada ruta migratoria que lo llevó desde Cuba hasta Estados Unidos, su nuevo hogar donde finalmente puede recibir un tratamiento médico adecuado.

Este cubano llegó a tierras estadounidenses el 4 de diciembre de 2023 y puso punto final a un periplo de casi un mes a través de varios países de Latinoamérica, en un viaje que mezcló dolor con esperanza.

En entrevista a Noticias Telemundo, narró que tuvo seis diálisis durante su trayecto y sufrió una sed constante. Perdió 10 kilos y enfrentó peligros que pusieron a prueba su resistencia.

La ruta migratoria de Héctor González incluyó desde vertiginosos viajes en autobuses de Honduras hasta la lucha contra las corrientes de un río en Guatemala y largas caminatas en México.

Legalmente, ahora es un migrante recién llegado a Miami y liberado con el documento I220-A. Espera lograr el asilo, única vía para un trasplante de riñón que le permita recuperar su salud.

Los retos de González comenzaron en 2018. Debido a su insuficiencia renal crónica el periodista abandonó una posición mal remunerada en la cadena Telesur en China. Era un “trabajo de esclavo” en la cadena informativa donde le pagaban 400 dólares, pero el régimen cubano cobraba $4,000 por sus servicios.

Regresó a Cuba y descubrió un país en completa crisis, donde la falta de insumos, medicamentos, y la escasez de personal médico lo llevaron a la convicción de que en un hospital cubano su vida terminaría.

“Salí de Cuba porque me iba a morir en el hospital. Allá hay una crisis que se agrava todos los días y es algo nunca antes visto, te lo digo yo que viví el período especial en los noventa”, dijo el periodista.

Ante la situación desesperada que enfrentan los pacientes con enfermedades crónicas en Cuba, Héctor González vio su única opción de supervivencia en un arriesgado exilio y emprendió a finales de 2023 su dura ruta migratoria.

Ahora, mientras aguarda los trámites de su solicitud de asilo, sigue un sueño sencillo: recuperar la salud y ejercer nuevamente su profesión en Estados Unidos.

La aspiración de González es tener una oportunidad para demostrar su valía una vez su enfermedad sea controlada. Su historia es un duro recordatorio de las dificultades que enfrentan los cubanos por un sistema de salud en declive.



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