David Fincher eleva la ‘tica’ de matar a la categora de magistral axioma con El asesino (****)


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El director reconstruye el gnero de venganza con la fiebre y precisin de una bomba de relojera a un segundo de hacer boom!

David Fincher en la presentaci
David Fincher en la presentacin de ‘El asesino’.CLAUDIO ONORATIEFE

Por algn motivo de complicada explicacin teolgica, «No matars» ocupa un lugar no del todo digno, ni siquiera respetable, en el orden los de Mandamientos de la ley de Dios. A mitad de tabla, entre el obligado honor a los padres y la advertencia contra el adulterio, se encuentra el pecado que tantas noches de insomnio ha procurado a buena parte de los personajes de David Fincher. «No me pregunte a m por qu. Si acaso, hgaselo a Hitchcock. El drama est ah», comenta el propio director si se le inquiere por su aficin a rastrear la mente del que mata, del que mata mucho.

‘El asesino’, su ltima pelcula presentada con todos los honores en Venecia, es bsicamente lo que Tarantino llama una ‘venganzamtica‘. O casi, ya que no es que se vengue de nadie, sino que arbitra las condiciones de posibilidad para que nadie insista en vengarse de l. Y es crnica de una venganza, como es norma en el autor, con una precisin, un rigor, un sentido de los tiempos y un alarde visual y plstico que, en efecto, da miedo. Puede responder a la ms estricta tica del trabajo el ms inmoral de los actos (o el quinto ms nocivo, si respetamos en el orden del top 10)? La respuesta es s. Y, claro, eso perturba bastante. Y hasta descorazona.

Basada en la novela grfica escrita por Alexis Nolent (alias Matz) e ilustrada por Luc Jacamon, y con guin de Andrew Kevin Walker (es decir, el resposable del ttem ‘Seven‘), la pelcula sigue los pasos a un hombre condenado por un error funesto. Michael Fassbender, en el que significa su regreso despus de un tiempo de asueto, da vida al asesino a sueldo del ttulo que un mal da, por culpa de nada ms que el azar, comete un error. Claro, no es lo mismo equivocarse en el balance diario de una tienda de bocadillos de mortadela, por ejemplo, que en un oficio tan perseguido incluso por el mismo Moiss (no existe el mandamiento de «No sumars y restars en vano»). Acto seguido, la organizacin (por as decirlo) toma cartas en el asunto y el reloj empieza a contar (o descontar mejor) en contra del protagonista. Cuando su mujer sea atacada, es la hora de poner las cosas en su sitio: llega la venganza de antes (o algo parecido).

La propuesta de Fincher devuelve a la audiencia al Fincher ms ortodoxo (si es que algo as existi nunca). Tras ‘Mank‘, una pelcula tan encendidamente personal que acab en obra universal, el hombre que en 1999 puso a la misma Mostra que ahora revisita contra las cuerdas con ‘El club de la lucha’ insiste en su concepcin del cine como intervencin quirrgica. En realidad, la pelcula no es solo la crnica de una venganza, es un pautado, exquisito y enfermizamente preciso mecanismo para medir y hasta dar sentido al tiempo. Adems de una turbia reflexin sobre la tica del trabajo. Tal cual.

El asesino David Fincher
Michael Fassbender protagoniza El asesino, la nueva pelcula de David Fincher.NETFLIX

En efecto, el hombre empeado en rastrear lo que pasa por la cabeza de los asesinos en serie desde antes de ‘Zodiac‘ a ‘Mindhunter‘ pasando por el mismo ‘Seven‘, ida y vuelta, se detiene ahora en lo que figura en el dietario de una profesin de riesgo. Y lo que ah aparece da miedo. Asusta el mucho rigor, capacidad de resiliencia (sea esto lo que sea), concentracin y, por qu no, talento (resummoslo en tica laboral) que necesita la ms inmoral de las profesiones.

«Seguir el plan… No improvisar, anticiparse… No dejarse llevar por las emociones…». El personaje de Fassbender se repite una y otra vez las reglas para seguir vivo. Reglas, por cierto, que son imposibles de cumplir. Y es ah, en la contradiccin entre lo que se escucha y se ve, donde se hace fuerte ‘El asesino’, una pelcula dispuesta a escribir una pgina de oro en la historia del sindicalismo moderno. Sin duda, perturbador. Cunto se parece, de repente, un buen asesino a un jefe de recursos humanos!

Pero con todo, lo que hipnotiza de la propuesta de Fincher es la pelea, digmoslo as, que la cinta establece contra el tiempo. En realidad, uno est tentado de pensar que el argumento elegido no es ms que una excusa promocional, el gancho comercial que precisa todo producto para la venta. Eso o, por volver a Hitchcock, un ‘macguffin’, un elemento de distraccin para que lo importante explote en su debido momento. Lo que cuenta, decamos, es la exactitud de metrnomo, el virtuosismo con el que la cinta comprime y expande el recorrido de las agujas del reloj de un lugar a otro del planeta, de una ciudad a otra de Estados Unidos, de un extremo a su contrario de lo que est bien para el justo desarrollo de una vocacin y muy mal para todos los dems.

Est claro que el mandamiento dice lo que dice: «No matars». Ahora bien, si pecas y lo haces, por dios hazlo como te dice Fincher. Amn.





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